Se Rentan Nubes

El paisaje no podía ser más horrendo y devastador. La tierra se veía triste y gris y su aridez era muy profunda.  Así era la tierra de mi padre en esos tiempos. Seguía siendo tierra fértil, sólo que esa fertilidad necesitaba agua, agua que venía escaseando desde que yo nací. Hacía once años que no llovía. La tristeza era visible en el rostro de mi padre y se comenzaba a parecer a su propia tierra pues ya se le notaban surcos áridos en la frente y alrededor de sus ojos.  Cualquier desierto podría tener más vida. De seguro había desiertos … Continue reading Se Rentan Nubes